EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL Y SU INCIDENCIA EN LOS PROCESOS DE TENENCIA Y CUSTODIA

Comunica Estudio Loaiza

abril 23, 2024

Andre Fabrizio Espinoza Gomez.

Resumen:

El síndrome de alienación parental representa una anomalía en la relación paterno/ materno – filial que implica la ruptura de dicho vínculo promovida por uno de los progenitores en perjuicio del otro, lo cual atenta contra el desarrollo psicológico y emocional del menor de edad. En caso de encontrarse ante un proceso de tenencia y custodia de menor, de lograr acreditarse indicios de aquel, se optará por otorgar la custodia al progenitor “alienado” o “no alienante”.

Palabras clave: 

Alienación parental – Separación – Divorcio – Interés superior del niño – Tenencia – Custodia 

Abstract:

Parental alienation syndrome represents an anomaly in the parent-child relationship that implies the breaking of said bond promoted by one of the parents to the detriment of the other, which threatens the psychological and emotional development of the minor. If you are faced with a process of possession and custody of a minor, if evidence of that is proven, the decision will be made to grant custody to the “alienated” or “non-alienating” parent.

Key words:

Parental alienation – Separation – Divorce – Best interests of the child – Custody

  1. Introducción

El síndrome de alienación parental es un concepto propuesto por Richard A. Gardner en 1985, a través del cual se describe una alteración o anomalía que ocurre en algunas rupturas conyugales muy conflictivas, donde los hijos censuran, critican o rechazan a uno de sus progenitores de modo injustificado y/o exagerado, dicho término implica a su vez el componente lavado de cerebro, que implica que un progenitor, de manera sistemática y consciente, programa a los hijos en la descalificación hacia el otro, además de incluir otros factores «subconscientes e inconscientes», utilizados por el progenitor «alienante»; finalmente, el autor referido señala la existencia de factores del propio hijo, independientes de las contribuciones parentales, que juegan un rol importante en el desarrollo del síndrome. 

La presencia de este síndrome en la esfera psico-afectiva del menor, tiene el potencial de desencadenar diversos sentimientos de miedo, ansiedad, rechazo y abandono en el menor, al verse involucrado en una compleja situación en la cual decide, o por lo menos siente que debe decidir, en un afán natural de buscar protección, a favor de cuál de los progenitores tomar partido, lo que efectivamente lo conduce a convertirse en el objeto de conflicto, y en palabras del autor Iñaki Bolaños en el “referente implícito de la pugna por el poder que mantiene la pareja”.

Dado que representa una problemática psico-legal difícil de visibilizar, la determinación de la presencia, o por lo menos de indicios, de este síndrome en los procesos de tenencia y custodia de menores, resulta una prueba muy importante que permitirá al juzgador determinar cuál de los progenitores obtendrá la tenencia y custodia del menor, priorizando ante todo el interés superior del niño, la cual debe atender a una serie de indicadores y con la actuación de pericias psicológicas que demostrarán de manera objetiva señales de dicho síndrome.

  1. El síndrome de alienación parental (SAP)

Como bien se señaló en la parte introductoria, el término fue propuesto por el psiquiatra americano Richard A. Gardner, el cual lo define como un desorden que surge principalmente en el contexto de las disputas por la guarda y custodia de los niños encuentra su primera manifestación en una campaña de difamación contra uno de los padres por parte del hijo, campaña que se produce de manera injustificada. El fenómeno resulta de la combinación del sistemático adoctrinamiento (lavado de cerebro) de uno de los padres y de la propia contribución del hijo a la denigración del padre rechazado, sin embargo, en dicho estudio no se ha abordado la intervención del progenitor “alienado”, es decir aquel contra aquel se dirigió la campaña de denigración.

En esa línea, otros autores como Aguilar lo definen como un trastorno caracterizado por un conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos, mediante distintas estrategias, con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor. Los comportamientos y estrategias que el progenitor alienante pone en juego suelen ser sutiles.

De esta forma es posible catalogar al síndrome de alienación parental como una patología que influye negativamente en el desarrollo psico emocional del menor de edad, a través del cual, promovido por uno de los progenitores, al cual denominaremos en adelante “progenitor alienante o aceptado”, se le instiga al odio injustificado o a la imposibilidad de mantener contacto con el progenitor “alienado o rechazado”, con la importante precisión de que en los casos en que exista evidencia de abuso o negligencia, la animadversión del niño está debidamente justificada y, por tanto, la explicación de su hostilidad mediante este síndrome no resultaría aplicable.

  1. Términos asociados con el SAP

Para una adecuada explicación de este síndrome y su incidencia en los procesos de tenencia y custodia de menores, resulta necesario acudir a diversos autores que describen este fenómeno, y lo relacionan a su vez con otros términos que señalamos a continuación, aquellos se encuentran señalados por el autor Iñaki Bolaños.

Conflicto de lealtades:

Ante un contexto de conflicto, naturalmente resulta difícil mantener una posición neutral entre los polos opuestos del mismo, más aún si se produjera entre dos miembros con quienes se mantiene un vínculo emocional significativo. 

Este término fue descrito inicialmente por Borszomengy-Nagy en 1973 como una dinámica familiar en la que la lealtad hacia uno de los padres implica deslealtad hacia el otro, ello conducirá hacia una «lealtad escindida» en la que el hijo «tiene que asumir incondicionalmente su lealtad hacia uno de los progenitores en detrimento de la del otro».

Mensajes doble-vinculantes:

El doble vínculo fue expuesto por Bateson, Jackson, Haley y Weakland en 1971 para entender la estructuración de los mensajes en las familias de esquizofrénicos. Este término tiene componentes que, salvando las distancias, podrían aplicarse a determinadas situaciones relativas a las rupturas conflictivas. El mensaje verbal «tienes que ver a papá» se contradice con otro, implícito, de «no lo veas». Para el niño está en juego el miedo a la pérdida del afecto.

Cisma marital:

El cisma marital fue propuesto por Lidz y colaboradores en los años 60 como el efecto a largo plazo de una escalada asimétrica. Cada uno de los miembros de la pareja se dedica a desprestigiar al otro delante de los hijos, creándose dos bandos familiares enfrentados en los que los niños participan activamente.

Síndrome de Medea:

Se trata de padres que dejan de percibir que los hijos tienen sus propias necesidades, y comienzan a pensar que el niño es una prolongación de ellos mismos. Los pensamientos -me abandonó- y -nos abandonó a mí y a mi hijo-, se convierten en sinónimos y llega un momento en que el padre o la madre y el hijo parecen una unidad funcionalmente indivisible ante el conflicto. Puede que el niño sea usado como agente de venganza o que la ira impulse a uno de los padres a -robar o secuestrar- el hijo.

  1. El SAP como forma de maltrato infantil

De lo expuesto anteriormente, se advierte con claridad meridiana el potencial impacto en el desarrollo psico – afectivo del menor de edad que es objeto de alienación parental, dada la vulnerabilidad que caracteriza al ser humano durante los primeros años de vida, por lo tanto, a fin de profundizar sobre los efectos que desencadena este síndrome, con base en el estudio realizado por los autores Segura, Gil y Sepúlveda, se detalla a continuación los siguientes:

  1. Trastornos de ansiedad:

Los menores experimentan durante el momento de las visitas fuertes episodios de estrés, en estos casos observamos respiración acelerada, enrojecimiento de la piel, sudoración, elevación del tono de voz, temblores, finalizando en desbordamiento emocional, no pudiendo estar delante del progenitor rechazado con serenidad y normalidad. En ocasiones para afrontar las visitas, acuden a las mismas bajo los síntomas de medicamentos ansiolíticos como Clorazepato Potásico (Tranxilium® Pediátrico).

  1. Trastornos en el sueño y en la alimentación:

Como consecuencia de lo anterior, a menudo son los menores quienes manifiestan que sufren pesadillas, así como problemas para conciliar o mantener el sueño. Asimismo, pueden sufrir trastornos alimenticios, a razón de no saber cómo afrontar la situación, ingiriendo alimentos compulsivamente o no alimentándose, hechos que pueden ser utilizados por el progenitor alienante para cargar contra el otro.

  1. Trastornos de conducta:
  • Conductas agresivas: Ante la presencia de un nivel severo, las visitas se hacen prácticamente imposibles, pues a menudo se observa en los menores problemas de control de impulsos, teniendo que ser contenidos en ocasiones por los profesionales. Las conductas agresivas pueden ser verbales como insultos, o incluso físicas, teniendo que frenar la situación.
  • Conductas de evitación: En ocasiones, los menores despliegan una serie de conductas para evitar enfrentarse a la visita, como pueden ser somatizaciones de tipo ansioso que producen una llamada de atención en el progenitor alienador y que tienen como consecuencia no pasar a la visita.
  • Utilización de lenguaje y expresiones de adultos: A menudo, se puede observar a pequeños/as que verbalizan términos judiciales, así como tienen un claro conocimiento acerca de dichos procesos. Por otro lado, realizan verbalizaciones que son un claro reflejo de la fuerte conflictividad que viven y de la postura que han tomado en el conflicto, que es al lado incondicional del progenitor no rechazado. 
  • Dependencia emocional: Como resultado de encontrarse inmersos en un contexto de conflicto, los menores sienten miedo a ser abandonados por el progenitor con el que conviven, en vista de que conocen, y así lo sienten, que su cariño está condicionado. Tienen que odiar a uno para ser querido y aceptado por el otro, y ese odio tiene que ser sin ambivalencias; todo ello dará lugar a una fuerte dependencia emocional para el/la menor. Lo que tendrá como consecuencia la creación de una relación patológica entre progenitor e hijo/a.
  • Dificultades en la expresión y comprensión de emociones: Se manifiesta a través de dos vertientes, i) la dificultad de expresar sus emociones adecuadamente, pues suelen centrarse excesivamente en aspectos negativos, y ii) la falta de capacidad empática, teniendo dificultades para ponerse en el lugar de otras personas, manteniendo una actitud rígida ante los distintos puntos de vista que ofrezca el progenitor rechazado.
  • Exploraciones innecesarias: En casos severos es posible que se denuncie falsamente algún maltrato hacia los/as menores, sea de índole psicológico, físico o sexual, por lo que, serán expuestos a numerosos exámenes por parte de diversos profesionales, los cuales, además de ser innecesarios, producen una fuerte situación de estrés. También hace que adopten un rol de «víctimas» de algo que no han sufrido pero que, debido a la campaña de denigración del progenitor alienado, y a la autonomía de pensamiento, toman como algo real, teniendo unas consecuencias devastadoras para su desarrollo psicológico.

De lo descrito anteriormente, es posible advertir que los potenciales peligros frente a los que se encuentran expuestos los hijos puede llegar a tener una alta incidencia negativa en el ámbito psicológico, físico y en el desarrollo emocional del menor, equivale a una forma de maltrato infantil, limitando su capacidad de poder pensar por sí mismos y desvirtuando su capacidad de sentir empatía y afecto al relacionarse con personas de su entorno, hecho que vulnera indiscutiblemente el principio rector de nuestro ordenamiento jurídico familiar, que es el interés superior del menor.

  1. El SAP en la jurisprudencia peruana:

Una vez descrita la relación entre el Síndrome de Alienación Parental y su incidencia patológica en el desarrollo de los menores de edad, es preciso señalar que, atendiendo a que se manifiesta en situaciones de divorcio y separación de los progenitores, extiende su alcance a los procesos judiciales de tenencia y custodia de menores de edad, motivo por el cual en este apartado se profundizará en los criterios asumidos por el órgano jurisdiccional peruano para decidir sobre la tenencia y custodia de menores en casos en que se hallaron indicios de síndrome de alienación parental.

  1. Casación 3767-2015, Cusco. Tenencia y custodia de menor:

A través de la sentencia en mención, la Corte Suprema de Justicia determinó que no procede tenencia compartida si hay indicios de alienación parental. Asimismo, señaló, ante un contexto de separación de hecho de los padres del menor, para conceder la tenencia compartida resulta necesario que entre éstos exista -o sea probable- una relación de colaboración y coordinación constante, toda vez que sólo con ello puede garantizarse que puedan compartir armoniosamente el cuidado del menor, los gastos de su sustento y otras responsabilidades en aras de su bienestar. Si dicha colaboración no es posible por la conducta negativa o confrontacional de uno de los padres, no puede establecerse una tenencia compartida, por tratarse de una situación interpersonal conflictiva, que pondría en mayor riesgo la integridad emocional y física del menor por el actuar irresponsable de sus padres.

En el presente caso, se verificó la existencia del síndrome de alienación parental, por medio de pericias psicológicas que determinaron que el menor no puede hablar de su progenitora delante del demandado y tampoco puede afirmarse en el núcleo familiar donde se encuentra, no puede contrariar a su progenitor, lo que significa que el demandado ejerce control sobre las respuestas y formación del menor, asimismo las pruebas indicaron que el padre es inestable emocionalmente, es violento, vulgar y sarcástico, sumado al hecho de que obstaculiza la posibilidad de que el menor mantenga un contacto con su madre, resultaron indicadores suficientes de la presencia del síndrome de alienación parental. Por lo tanto, el órgano jurisdiccional ordenó la variación de la tenencia a favor de la madre, de manera paulatina, priorizando el interés superior del niño, sin restringir la posibilidad de fijar un régimen de visitas para el padre.

  1. Casación N° 6342-2019, Lima Norte. Tenencia y Custodia de menor

En este caso, la Corte Suprema determinó otorgar la tenencia de menor al padre luego de acreditarse que la madre promovía alienación parental, para arribar a dicha decisión, fue determinante el informe psicológico que determinó que la menor presenta indicadores emocionales de afectación psicológica y emocional, cognitiva y conductual, relacionado a hechos de presunto abuso sexual y violencia familiar, señaló respecto a lo actuado en primera instancia lo siguiente: 

“Se aprecia a la menor en la primera sesión evasiva, indiferente, insegura, con hostilidad hacia el padre, si bien no responde al inicio, pero se va menguando al finalizar la sesión, desde responder con la cabeza, al contacto visual, pasó a la conculcación verbal, hasta que se llegó a un acercamiento físico (abrazos). observándose a la menor con mayor seguridad y lazó cálido hacia la figura paterna”.

Conforme a lo señalado en párrafos anteriores, en lo referido a las posibles falsas denuncias promovidas por el progenitor “alienante” a fin de imposibilitar que el menor pueda tener contacto con el otro progenitor, en este caso se ha producido ello, pues de lo actuado en el proceso de tenencia, se advierte que la madre solicitó medidas de protección para su menor hija sobre la base de una denuncia contra el padre por presunto maltrato psicológico y sexual en agravio de su menor hija, sin embargo, en dicho proceso se demostró que realmente dicho maltrato físico y psicológico, negligencia fue por parte de la madre, por lo que la situación de bienestar de la menor correría peligro.

Ambos hechos, en concordancia con el artículo 84° del Código de Niños y Adolescentes, permitieron al órgano jurisdiccional determinar que la tenencia de la menor debe ser otorgada al progenitor “alienado” es decir, al padre.

  1. Conclusiones

El síndrome de alienación parental representa una anomalía psico emocional que coloca en situación de riesgo el correcto desarrollo físico, psicológico y emocional de los menores de edad y vulnera el interés superior del niño en contextos de separación y divorcio de los progenitores.

Representa una problemática psico – legal de dificultosa visualización en los procesos de tenencia y custodia de menores de edad, y a su vez una prueba de vital relevancia para determinar a favor de qué progenitor será otorgada, por lo que resulta muy necesario la intervención del equipo multidisciplinario, a través de la realización de exámenes psicológicos minuciosos, que puedan determinar de manera objetiva la presencia de indicios de síndrome de alienación parental, sumado a un acompañamiento y terapias psicológicas posteriores a la emisión de la decisión del órgano jurisdiccional.

Las posibles soluciones a esta problemática no se limitan únicamente a lo que pueda decidir el órgano jurisdiccional, ni mucho menos a las leyes de la materia, sino a la responsabilidad que deben tener los progenitores, en tanto representan el primer vínculo y soporte afectivo del menor, y son quienes guiarán la forma en que aquel se relacionará con el mundo exterior, frente a lo que deben postergar sus diferencias personales, a fin de priorizar su desarrollo en un ambiente equilibrado en el que, de ninguna manera escasee de afecto.

Referencias bibliográficas:

Casación N° 6342-2019, Lima Norte. Tenencia Y Custodia De Menor. Extraído de: https://img.lpderecho.pe/wp-content/uploads/2023/05/Casacion-6342-2019-Lima-Norte-LPDerecho-1.pdf?_gl=1*12cki4u*_ga*OTk1MTAzNDM0LjE3MDI1MjIyMTI.*_ga_CQZX6GD3LM*MTcwMjUyMjIxMS4xLjEuMTcwMjUyMjIxMS42MC4wLjA.

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